miércoles, 9 de junio de 2010

Merkel y Cameron se suman a la ola de recortes en Europa


El Gobierno alemán anunció ayer el mayor plan de ajuste desde la Segunda Guerra Mundial, con el que pretende ahorrar 80.000 millones de euros hasta 2014. En el camino, el Gabinete de Angela Merkel pretende eliminar 10.000 puestos de trabajo entre los funcionarios y suprimir ayudas y subvenciones. La deuda alemana ha llegado a 1,7 billones -73% del PIB-, entre otras cosas, por ayudar a los bancos.


La política alemana se dedica actualmente a escribir historia. Una semana después de la histórica, por insólita, dimisión del presidente federal Horst Köhler, el bipartito de la canciller cristianodemócrata Angela Merkel (CDU) ha presentado un «histórico» plan de austeridad: hasta 2014, Berlín quiere ahorrar nada menos que 80.000 millones de euros, unos 11.000 millones ya en 2011. Los más afectados por el recorte serán los desempleados y las familias, aunque se descarta un aumento del impuesto sobre la renta y del IVA.

Tras dos días de reuniones a puerta cerrada, Merkel y su vicecanciller, Guido Westerwelle, a la sazón presidente del Partido Liberal (FDP), presentaron ayer su plan, que debe mejorar la situación financiera del Estado alemán conforme con las exigencias de la Ley Fundamental.

Según el Ejecutivo, hasta 2014 los 280.000 empleados del Estado se reducirán en 10.000. Además, se anuncia una reforma de las Fuerzas Armadas, la Bundeswehr, que podrían verse reducidas de 250.000 efectivos a 210.000. También se cuestionan varias adquisiciones de material bélico. Asimismo, Merkel quiere eliminar una serie de ventajas fiscales y de subvenciones.

La canciller quiso disimular los recortes sociales anunciando que el Estado pospondría la reconstrucción del palacio de los Reyes de Prusia y Emperadores de Alemania hasta dentro de tres años. Berlín debe aportar uno 400 millones de euros a este prestigioso proyecto del sector conservador en Alemania.

«En los últimos años hemos vivido por encima de nuestras propias posibilidades», sentenció Westerwelle. Si los 3,7 millones de desempleados están de acuerdo se verá en adelante, porque a los dos millones de parados considerados como de larga duración se les quitará una serie de ayudas. Además, los padres no cobrarán los 300 euros mensuales, si deciden dedicarse al hijo recién nacido. El objetivo es, señaló Werterwelle, «llevarles lo antes posible al mercado de trabajo». A esto se le añadirá una política de austeridad que afectará a todos los ministerios.

Por otro lado, el bipartito opina que podrá embolsar unos 2,3 mil millones de euros procedentes de las empresas energéticas E.on, RWE, Vattenfall y EnBW porque ellos ganarán unos beneficios adicionales al suspenderse el cierre de las centrales nucleares, previsto por el ejecutivo rojiverde (1998-2005). Otro impuesto será aplicado a las personas que en Alemania subirán a bordo de un avión.

1,7 billones de deuda

Las medidas, que aún tienen que pasar por el proceso legislativo, son una consecuencia de los cambios constitucionales decididos en 2009. La entonces «Gran Coalición» formada entre la CDU y el Partido Socialdemócrata (SPD) acordó que los estados federales no podrían endeudarse más a partir del año 2020. A cambio, al Ejecutivo federal se le concede a partir del 2016 una margen de endeudamiento del 0,35% del PIB. De acuerdo con el PIB actual, se trataría de una cantidad en torno a los diez mil millones de euros.

Estas medidas son una reacción a que las deudas del Estado alemán han ascendido a 1,7 billones de euros (73% del PIB), entre otras cosas, por socorrer a los bancos en crisis. Para quitarse la deuda estructural de encima, Berlín tiene que reducir sus gastos por lo menos en diez mil millones de euros anuales.

Está por ver si a Merkel le salen las cuentas. Una incógnita gira entorno a las ayudas que el Bundestag prometió, primero a Grecia, y después al Pacto de Estabilidad del Euro. Sobre ambas leyes ha de decidir la Corte Constitucional, que en su día sentenció sobre el Tratado de Lisboa que Alemania no podría hacerse cargo de las deudas de otros estados miembro de la UE.

Ademá,s el plan de Merkel es, por ahora, nada más que un proyecto que aún no se ha puesto en marcha. Por ejemplo la reducción de los efectivos de las FFAA es un tema que no solamente levanta ampollas a nivel local, donde los diputados del bipartito tendrán que justificar el cierre de cuarteles, también cuenta con el rechazo de la hermana bávara de la CDU, la CSU, que llamó la atención a su propio ministro de Defensa Karl Theodor zu Guttenberg, antes de que se encerrara con el Gabinete de Merkel.

A ello se añade otro debate sobre la reforma del muy complicado y contradictorio sistema fiscal alemán. El retirado juez de la Corte Constitucional, Paul Kirchhof, opinó en una entrevista concedida al semanario Der Spiegel que «un impuesto del 25% para todos es justo», y el diario económico Handelsblatt ha publicado en Internet una lista de «las 111 subvenciones más tontas» que, según sus cálculos, cuestan al Estado unos 35.000 millones de euros al año.

Los Dieciséis aprueban el mecanismo de estabilización

Los ministros de Finanzas de la zona euro aprobaron ayer el mecanismo temporal para proporcionar financiación más barata a los estados que pudieran caer en una situación de insolvencia, la llamada Facilidad Europea de Estabilidad Financiera (FESF), basada en un sistema de garantías que aportarán los estados. GARA

Cameron avisa de que su recorte será «inevitablemente duro»

El primer ministro británico, David Cameron, afirmó ayer que el déficit público del Reino Unido está en peor situación de lo que se estimaba en un principio, por lo que, advirtió, el problema afectará al «modo de vida» de toda la población. En un discurso pronunciado ante la prensa en la localidad de Milton Keynes, y recogida por la agencia Efe, Cameron calificó de difícil la situación de las finanzas públicas, ya que el déficit es de a 156.000 millones de libras (177.840 millones de euros).

En una estrategia similar a la utilizada por el nuevo Ejecutivo húngaro, el líder del Partido Conservador británico acusó al anterior Gobierno del laborista Gordon Brown de gastar de manera «excesiva», y dijo que la actual administración de coalición tendrá que «poner las cosas en orden». Así, esgrimió para justificar sus medidas que, si no hay recortes en el gasto público, el Tesoro británico tendrá que pagar 70.000 millones de libras (79.800 millones de euros) en intereses de la deuda en cinco años, una cantidad que supera a lo que se invierte en áreas como la educación, el transporte y las medidas contra el cambio climático.

El primer ministro, cuyo discurso es una advertencia de lo que se espera en el presupuesto del Estado, que se anunciará el día 22, explicó que el Gobierno de coalición entre conservadores y liberaldemócratas ha tenido acceso a los libros contables, que muestran que el problema «es mayor de lo que pensábamos». «El legado que nos han dejado es tan malo que las medidas para afrontarlo serán inevitablemente duras, pero la situación de la gente será peor a menos que hagamos algo ahora», sostuvo.

A este ataque, el ex ministro de Economía, el laborista Alistair Darling, respondió que los conservadores estaban utilizando la excusa del déficit para efectuar los recortes que «siempre habían querido hacer».«No hay nada nuevo ahora que no se anunciara en mi último presupuesto del mes de marzo. Pretender que ha abierto los libros y ha encontrado las cosas peor de lo que esperaba es una tontería», declaró Darling a la BBC

Tras el discurso del primer ministro, el secretario general de la confederación sindical británica Trade Union Congress (TUC), Brendan Barber, dijo que la reducción del déficit sólo a través de recortes públicos afectará inevitablemente a la gente sin recursos. «El primer ministro habla de recortes que afectarán a cada persona en este país, pero la reducción del déficit únicamente con recortes golpeará inevitablemente a la gente sin recursos. Los que más ganan apenas lo notarán», dijo Barber a la prensa. GARA

El Eurogrupo pide a Madrid que prepare nuevas medidas para 2011

Los ministros de Economía de la eurozona recomendaron ayer al Estado español y a Portugal que preparen medidas de ajuste adicionales para 2011 y los años siguientes para garantizar la reducción del déficit y de la deuda y para calmar a los mercados.

El presidente del Eurogrupo, Jean-Claude Juncker, afirmó que las medidas de ajuste de Madrid y Lisboa son «significativas y audaces» y «contribuirán sin ninguna duda a estabilizar el nivel de deuda». No obstante, los países de la eurozona coincidieron en que «será necesaria una consolidación adicional más allá de 2011, así como más progresos con las reformas estructurales». «Los dos países se han comprometido a tomar acciones en este sentido. También trabajando en medidas adicionales, si son necesarias, para alcanzar los objetivos de déficit en 2011», aseguró Juncker. Los ministros de Economía volverán a examinar la situación en el Estado español y Portugal en su reunión de julio, una vez se conozca el dictamen definitivo de la Comisión, el 15 de junio.

Por su parte, el comisario de Asuntos Económicos, Olli Rehn, destacó que los dos gobiernos «han anunciado o anunciarán reformas estructurales sustanciales». «Se necesita hacer más, y sólo puedo animar a los dos países a proseguir las reformas estructurales, por ejemplo en el mercado laboral y en los sistemas de pensiones».

Antes de la reunión, la vicepresidenta segunda del Gobierno español y ministra de Economía y Hacienda, Elena Salgado, se había mostrado convencida de que el resto de países de la UE considerarían suficiente el plan de ajuste aprobado por el Gabinete de Zapatero para reducir el déficit.

http://www.gara.net/paperezkoa/20100608/203748/es/Merkel-Cameron-suman-ola-recortes-Europa

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