lunes, 13 de febrero de 2012

La reforma bancaria complica el lío de las preferentes

Engaño, estafa, robo, ... denuncian los cien mil afectados gallegos que colocaron sus ahorros (más de mil millones) en participaciones preferentes, tentados por su elevada rentabilidad y que ahora descubren que no pueden recuperar. El Banco de España, que admite malas prácticas bancarias, busca soluciones, pero la reforma financiera no ayuda a buscar salidas a este escándalo.

I. BASCOY - VIGO Más de cien mil ciudadanos gallegos, según estimaciones no oficiales, han invertido más de mil millones de euros en las polémicas participaciones preferentes. En España se calcula que los afectados pueden superar el millón con unos fondos que rondarían los 10.200 millones de euros, de ellos unos 1.180 millones fueron colocados por las cajas gallegas.
Las protestas de los clientes de bancos y cajas que quieren recuperar su dinero y denuncian que fueron "engañados por los directores de sus sucursales que les vendieron las preferentes como un depósito que se podía vender en 48 horas sin ningún problema" recorren Galicia y toda España. Ayer en 36 localidades del país volvieron a repetirse las concentraciones de usuarios que exigen la devolución de su dinero.
La solución es complicada y la reforma financiera no contribuye a ver la luz al final del túnel. Mientras el Banco de España, que admite malas prácticas bancarias, negocia con las entidades financieras, incluida Novagalicia Banco, una salida, las remuneraciones, que se cobran de forma trimestral, por las preferentes están en muchos casos en el aire, pues el pago de dividendos depende de la existencia de beneficios y reservas suficientes, y la reforma financiera recién aprobada por el Gobierno obliga a saneamientos que precisamente mermarán beneficios y reservas, sobre todo en las entidades con más dificultades, como es el caso de NGB.
El Ministerio de Economía es consciente de ello y así en el real decreto que regula la nueva revisión del sistema financiero incluyó una disposición adicional para diferir el pago durante un máximo de doce meses, aunque la entidad entre en pérdidas. La medida se explica porque los cupones de las preferentes no son acumulables, si no se cobran se pierden. La medida no convence del todo, pues hay perjudicados que temen que automáticamente las entidades congelen el pago de dividendos y esperen al próximo año, y quién sabe que pasará dentro de doce meses, se preguntan.
En este escándalo, hay casos sangrantes, personas mayores sin apenas formación que colocaron en participaciones preferentes sus ahorros y ahora necesitados de liquidez descubren con amargura,al leer la letra pequeña de los documentos firmados, qué son en realidad las preferentes: un producto financiero complejo que aúna las características de la renta fija y de las acciones.
Su principal inconveniente es que tienen carácter perpetuo, es decir no tienen fecha de vencimiento. Por tanto, si quieres recuperar tu inversión, tienes que ponerlas a la venta y esperar a que alguien las compre y además al precio que marque el mercado secundario y que en este momento suele ser muy inferior al capital inicial aportado. En plena crisis económica, es muy complicada la reventa y en los casos que se produce las pérdidas llegan hasta el 60%.
Otro inconveniente más. Las preferentes no están garantizadas por el Fondo de Garantía de Depósitos, por lo que si la entidad financiera quiebra, el inversor puede despedirse de su dinero. Otro perjucio; si la entidad emisora no tiene beneficios, el cliente no cobra el cupón, es decir la rentabilidad comprometida.
Pese a estas desventajas, ¿cómo puede ser que masivamente los clientes de bancos y cajas colocasen sus ahorros en preferentes? Porque se ofrecían rentabilidades más elevadas que las de los depósitos a plazo fijo, por ejemplo euríbor más 8,55 puntos.
Además hasta finales de 2011 cuando el usuario quería recuperar su inversión acudía a su oficina bancaria, se ordenaba la venta a otro cliente y el primero recuperaba la inversión original. Ahora ante la imposibilidad de esta operación, bancos y cajas sacan los contratos y enseñan las fechas de vencimiento del depósito: por ejemplo diciembre del año 3.000.
Las participaciones preferentes, producto financiero que se generalizó en España en 1998 y que no solo sacaron a la venta bancos y cajas, sino también empresas como Repsol o Fenosa, fueron utilizadas con el estallido de la crisis por el sector financiero para elevar su Tier-1, un indicador que servía de referente para medir su solvencia. Cuántas más preferentes colocaban, de más solvencia gozaban, y así bancos y cajas se lanzaron a ´vender´ este producto a sus clientes, que fueron tentados por su elevada rentabilidad. Pero el precio de la deuda se ha desplomado en los últimos tiempos, no solo en el caso de las preferentes, también para los bonos soberanos españoles o las cédulas hipotecarias, y los clientes al bajar su rentabilidad querían deshacerse del producto, pero no tenían comprador o las pérdidas eran muy elevadas. Se sienten presos de un corralito financiero.
Todo se complicó cuando la Comisión Nacional del Mercado de Valores en verano de 2010 advirtió a los emisores de preferentes que debían cotizar en algún mercado de renta fija, con el objetivo de que los precios de compraventa fueron los más transparentes y justos posibles. En conclusión, ya no se podía vender al mismo precio que compró el primer cliente, sino a la baja porque el mercado así lo marcaba.
Más aún, a finales de 2011, el supervisor ordenó que se informara a los clientes del precio real de sus participaciones, o lo que es lo mismo de la minusvalía que sus inversiones habían sufrido.
Salidas
¿Qué solución se está dando a los clientes? La banca no actúa como una hermanita de la caridad, tiene que adaptarse a la normativa Basilea III, y según ésta, las preferentes dejarán de contar en el Tier 1, es decir, no servirán para reforzar capital a partir del uno de enero de 2013. Así que las entidades ofrecen canjear las preferentes por otros productos que sí computen como capital de máxima calidad: bonos obligatoriamente convertibles en acciones, acciones ordinarias o deuda a plazo fijo como las obligaciones subordinadas. En el caso de bonos y acciones, solo las entidades que cotizan en bolsa pueden ofrecer esta opción, una opción en la que se puede perder parte de la inversión y en la que la liquidez no suele ser inmediata, pero que los expertos aconsejan para librarse de las preferentes que son a perpetuidad.
Las entidades no cotizadas sí ofrecen alternativas son un acuerdo privado de recompra en el que se no recupera la totalidad de la inversión o préstamos a interés cero para dar liquidez al cliente que lo necesite.

Fuente: http://www.farodevigo.es/galicia/2012/02/12/reforma-bancaria-complica-lio-preferentes/623031.html

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